jueves, 9 de agosto de 2012

Tips de manejo 1


Continuando con los apartes del fascículo No 1 del coleccionable de El Espectador "Profesión papás...." publicamos hoy tips de manejo con los hijos...





Imagen tomada de www.jesmanzan.wordpress.com



  • Recuerde que todo comportamiento tiene consecuencias buenas o malas.
  • Un mal comportamiento que quede sin consecuencias tenderá a repetirse.
  • Las cosas se ganan, no son gratis.
  • La complacencia inmediata estimula la inmadurez. Los niños deben aprender a postergar las recompensas.
  • Entérese de quiénes son los amigos de sus hijos.
  • Todo derecho implica un deber: los niños tienen derecho a ser protegidos, educados, alimentados y vestidos; pero tienen el deber de obedecer a sus padres, de estudiar y de comportarse de acuerdo con reglas fundamentales de respeto a sí mismos y a los otros.
 


Y, un poco de humor....


Imagen tomada de www.convivencia.wordpress.com


miércoles, 8 de agosto de 2012

Las creencias falsas más comunes 2


Hoy continuamos con el fragmento del texto escrito por el doctor Augusto Pérez Gómez en el coleccionable que está publicando el diario El Espectador...

Imagen tomada de www.explow.com

Las creencias falsas más comunes

  • La mejor táctica educativa es la recompensa. Es una forma de expresar afecto y apoyo hacia los hijos.
  • Los padres tienen que ser amigos de sus hijos para que haya confianza y desaparezca el conflicto en la adolescencia.
  • La obligación de los padres es complacer las exigencias de sus hijos. De lo contrario se frustrarán.
  • Cuando un adolescente argumenta que “todo el mundo lo hace” o “yo soy el único que no puede ir”, los padres deben aceptar que son ellos los que se equivocan.
  • La rebeldía, el irrespeto y la agresividad son normales en la adolescencia. Hay que esperar a que pasen solas.
 
  

Y, un poco de humor...


Imagen tomada de www.blogsdelagente.com

martes, 7 de agosto de 2012

Las creencias falsas más comunes 1


En la crianza de los hijos hay cantidad de creencias que damos por ciertas y que nunca cuestionamos, hoy iniciamos la publicación de varias de elllas,el artículo fue tomado del Fascículo Número 1 del coleccionable de El Espectador  “Profesión Papás, una carrera por el futuro de sus hijos”, escrito por Augusto Pérez Gómez, PH. D., director de la Corporación Nuevos Rumbos...

Imagen tomada de www.entrepadres.com




Las creencias falsas más comunes
  • Los niños son capaces de tomar sus decisiones a partir del segundo año de vida: qué comer, cómo vestirse, con quién hablar, cómo comportarse.
  • No es necesario enseñarles a ser bien educados, eso vendrá con el tiempo.
  • El castigo es negativo, innecesario, frustra y no educa.
  • Los niños deben  tener la posibilidad de expresarse. Limitarlos creará problemas en el futuro.
  • No tienen por qué mostrar respeto a los demás, sólo son niños.


Y, un poco de humor...




Imagen tomada de www.compubemba.blogspot.com

lunes, 6 de agosto de 2012

Lo que aprenden los padres de los hijos 3


Hoy tenemos la tercera y última parte del artículo de Eduardo R. Cattaneo...

Imagen tomada de wwwprismasa.org

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...Por el hecho de ser cuatro niños Viviana y yo hemos debido compartir muchas tareas, tanto en el trabajo externo que nos provee el sustento, como en el trabajo dentro de la casa que nos organiza la vida familiar. Los chicos también, en la medida de sus posibilidades, colaboran con él trabajo familiar: los más grandes, antes de comer, lavan las manos de Facundo que todavía no ha cumplido dos años; son ellos los que le enseñan a José Ignacio, de cuatro años, a higienizar sus dientes antes de dormir y a tender la cama al levantarse. Nuestros hijos han mejorado notablemente nuestra capacidad de trabajar en equipo.

Cuando llegamos a casa, cansados por tanta labor y agotados por la lucha cotidiana, sus voces y sus sonrisas nos enseñan que hay que saber dejar los problemas del trabajo fuera de la casa, y cuando no se puede hay que compartirlos para hacerlos más soportables.

También ellos tienen sus aspectos negativos, sus picardías, sus malos comportamientos, que exigen de nosotros el máximo de nuestra paciencia para aguantar sus asuntos, la responsabilidad con los otros cuando rompen la ventana del vecino con una pelota, y la perseverancia necesaria para lograr fraguar en ellos los buenos hábitos. Por lo tanto ellos nos entrenan en virtudes tales como la paciencia, la responsabilidad y la perseverancia.

Ellos no soportan las injusticias, aunque si entienden que no todos tienen los mismos derechos (ya que no tienen las mismas necesidades y obligaciones), de manera que los más grandes saben que deben bañarse por sí mismos mientras que el más pequeño requiere de nuestra atención para tales menesteres, y saben además que ninguno de ellos por pequeño que sea tiene la exclusividad sobre los aquellos bombones que mamá había guardado para compartirlos en otro momento. Ellos nos exigen justicia, y la distinguen del igualitarismo raso. También nos enseñan de estas cosas que muchos hombres de gobierno parecen desconocer.

Podríamos escribir muchas páginas más sobre este asunto, pero creemos que el asunto está comprendido y esta nota estaba destinada a ser más corta de lo que es. Solo queda para el final decir que ellos nos piden que seamos un ejemplo para su realización, como dijo una vez una lectora de EVPP: "los niños no escuchan lo que les decimos, pero si nos ven".
 



Y, un poco de humor...



Imagen tomada de www.nuriamarbella.blogspot.com

domingo, 5 de agosto de 2012

Lo que aprenden los padres de los hijos 2


Hoy publicamos la segunda parte del artículo, casi autobiográfico, de Eduardo R. Cattaneo en torno a todo aquello que los padres aprenden de los hijos...


Imagen tomada de www.escuela.cuidadoinfantil.net



"Lo que nuestros hijos nos han enseñado

Mi esposa Viviana y yo nos casamos hace poco menos de 10 años, pretendiendo que habíamos conformado una familia, pero esta no comenzó a concretarse hasta que, un año después, nació Juan Manuel que contra todo lo previsto no pudo nacer por parto normal ya que tenía 4 circulares de cordón. Desde ese momento Juan Manuel nos enseñó a aceptar que no siempre las cosas salen como uno lo planea o desea. Nosotros habíamos planeado estar juntos en el momento del parto, pero los médicos no quisieron que yo estuviese presente ya que se trataba de una cesárea.

A los dos años de este feliz nacimiento, Dios nos dio a Mercedes que hoy tiene seis años y gracias a un buen médico pudo nacer por parto normal, en contra de todas las opiniones que indicaban que si el primero había nacido por cesárea todos los demás también debían nacer de la misma manera. Entonces nuestra niña nos enseñó a que debemos creer y esperar aun cuando todo parece indicar que las cosas no van a salir como las deseamos, nos enseñó que debemos tener una visión optimista de la vida.

Se imaginarán los lectores que, si mi memoria nos ayudase, podríamos sacar una enseñanza de cada uno de los actos de nuestros cuatro hijos, pero como no quiero agobiarlos con asuntos personales voy a hacer un resumen.

En los peores momentos, cuando uno de ellos se pescó una enfermedad que puso en riesgo su vida, hemos contado con su sonrisa que se ha convertido en un apoyo para soportar las dificultades. Cuando falleció el abuelito, ellos no lloraban porque tenían una seguridad envidiable sobre la felicidad que tendría su abuelo al estar gozando de una vida mejor que esta. Nos enseñaron entonces que el dolor es parte natural de la vida y que debe ser asumido para engrandecernos."




Y, un poco de humor... 



Imagen tomada de www.problematicadeadicciones.blogspot.com



sábado, 4 de agosto de 2012

Lo que aprenden los padres de los hijos 1


La vida es movimiento continuo, nada está establecido de una manera única y rígida, los padres aprenden también de los hijos y más de lo que a simple vista podemos intuir...



Imagen tomada de www.pediatriabasadaenpruebas.com



"La mejor escuela para padres: la familia

Los padres deben enseñar y los hijos aprender, esto que se proclama como una verdad absoluta, suele ser muy poco cierta en la realidad ya que es, al menos, una visión muy parcializada de ella.

Con frecuencia hemos abordado desde nuestras páginas -¿o debería decir desde nuestros bytes?- diversos temas sobre nuestras obligaciones como padres, de la educación de nuestros hijos, lo que debemos enseñarles, etc. Recuerdo que en una oportunidad publicamos un par de notas sobre los derechos de los padres, o lo que los padres tienen derecho a exigir de sus hijos, pero muy poco hemos hablado de lo que nosotros aprendemos o deberíamos aprender de nuestros hijos.

A poco de ponernos a reflexionar profunda y sinceramente sobre este tema, caeremos en la cuenta de que, a diferencia de lo que se cree habitualmente, nuestros niños nos enseñan más a nosotros que nosotros a ellos. Esto no deja de llamar mi atención ya que nosotros, los padres, casi siempre preocupados y ocupados de nuestros hijos, tenemos la intensión explícita de educar a nuestros hijos y, al menos en apariencia, nuestros hijos contribuyen a la educación de sus padres sin proponérselo de manera alguna. Es que ellos son naturalmente educadores de sus padres, no están tan influidos por los criterios artificiales que se nos suelen imponer a los padres por los medios de comunicación, los planes oficiales de educación, la opinión de profesionales de la educación con sus nuevas teorías pedagógicas, y todos estos medios de información que nos transmiten, a los padres más que a los hijos, una idea de educación familiar viciada de artificialidad.

Como no quisiera ser uno más de estos que se dedican a difundir una educación artificial, de plástico, muy ligth, y demasiado soft, espero que sepan disculpar que lo que digo a continuación sea desde una óptica muy particular y personal, aunque en lugar de personal debería decir familiar, ya que lo que escribo a continuación no le ha sucedido solo a mi persona sino a nuestra familia."







Y, un poco de humor...



Imagen tomada de www.callerealfm.wordpress.com






miércoles, 1 de agosto de 2012

Mandar a los hijos


Hoy vamos a reproducir un artículo de la destacada  educadora familiar Ángela Marulanda, trata sobre el tema de autoridad que algunos usuarios de nuestro blog nos han pedido...




Imagen tomada de www.expatriada.com



                                 ¿Estamos autorizados para mandar?

Mientras que hasta hace sólo un par de generaciones el hecho de ser adultos confería a los mayores plena autoridad sobre los menores, hoy ya los años no nos otorgan automáticamente el mando sobre los hijos. Las nuevas generaciones no se dejan dominar por ese sentimiento de temor y reverencia que nos producía el percibir a nuestros padres tan superiores a nosotros, y esto tiene tantas ventajas como desventajas.

Por un lado, el que nuestros hijos ya no nos vean como las figuras todopoderosas del pasado hace que seamos mucho más alcanzables para ellos y por eso hoy nuestra relación puede ser mucho más cercana y amistosa. Pero por otro, nos presenta nuevos desafíos para ejercer la autoridad. Al vernos ya no desde abajo sino de frente, los hijos no sólo comprenden que somos tan humanos y falibles como ellos sino que se dan perfecta cuenta de qué clase de personas somos. Esto nos obliga a trabajar por ser dignos de su admiración en todo sentido para poderles inspirar el respeto que les haga aceptar nuestra potestad.

Desde una posición de igualdad, como la que tenemos hoy en la familia, lo que nos faculta para tener el mando es la imagen que se formen en base a nuestras actitudes y postura como cabezas de familia. Cabe entonces preguntarnos ¿qué les inspiramos los padres hoy a nuestros hijos? ¿Infundimos seguridad, confianza y estabilidad? ¿O, por el contrario, confusión, temor e incertidumbre? ¿Seremos un faro que encabeza su vida y alumbra su camino desde lo alto, o una pequeña candela que se apaga a menudo y se achica cada vez más?

Así mismo, para tener autoridad en la familia hay que ser una persona autorizada por idoneidad, es decir, por conocimientos y experiencia, para ejercerla. Será que ¿sabemos cuál es el proceso de desarrollo de los hijos y lo que podemos esperar de ellos en cada etapa de su vida? ¿Somos una autoridad en asuntos de amor y sabemos cómo recibirlo y expresarlo para que los hijos se sientan profundamente amados? ¿Sabemos hablar para que los hijos nos escuchen y escucharlos para que deseen hablarnos, o vivimos interrogándolos y acusándolos de estar sordos? Y en materia de sexo, ¿estamos capacitados para hablarles con certeza sobre el tema y sus implicaciones a todo nivel? ¿Conocemos las consecuencias del consumo de drogas y alcohol, y podemos explicarles a ciencia cierta lo que puede ocurrirles si las abusan?

Ser padres puede ser la experiencia más formativa, trascendente y fascinante de nuestra vida pero, por lo mismo, la que nos exige más esfuerzos para darle a los hijos todo lo que precisan y a la vez ofrecerles lo mejor de nosotros mismos. Pero, si no la asumimos con la dedicación y compromiso que requiere puede dar lugar a que perjudiquemos a quienes más amamos. Esto significa que está en nuestras manos servirle a los hijos de plataforma de lanzamiento a la vida equipados para encaminarla hacia un buen destino, o ser por el contrario un terreno fangoso desde donde les sea difícil partir y por ende triunfar.





Y, un poco de humor...




Imagen tomada de www.lacoste-tou.blogspot.com